Jesus Castillo lider del Ministerio Juvenil en Alice y Corpus Cristi, narra como de pronto se lleno del amor de Dios y sintió tanta felicidad que quiere que todos vivan esa experiencia.
Gloria Romero | For STC
Estas palabras del Evangelio cobran vida y entusiasmo entre las comunidades de fe, como ocurre entre los miembros de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Alice Texas, donde –“todos los ministerios parroquiales juegan un papel importante en la vida espiritual de la Iglesia.
-“ Dijo María Pacheco, quien ha sido miembro muy activo en la parroquia y tiene a su cargo el Ministerio de la Juventud. Ella explica que en las parroquias de mayor concentración de hispanos se ha ido formando un tipo de movimiento espiritual que te lleva de la mano a un encuentro personal e intimo con Cristo. Dice que los retiros y las clases de catecismo ayudan a los jóvenes a conocer a Dios. Pero, que desde hace como 3 años, ha observado y ha vivido una transformación, gracias a esa cercanía que se alcanza con el Señor en los retiros de sanación interior.”- Y nos introdujo a los testimonios que vamos a relatar.
Jesús Castillo de 22 años, ejerce liderazgo en el ministerio juvenil de las Parroquias en Alice y a través de la Diócesis de Corpus Christi. El cuenta que ya no es aquel muchacho que pensaba que la religión era para los viejitos y que visitaba la Iglesia una o dos veces al año con motivo de una Misa de quince años o de la boda de algún amigo. De niño había sido bautizado y había hecho su Primera Comunión, pero estaba muy alejado de las cosas de Dios; sin embargo, una serie de eventos transformaron su vida.
El cuarto hijo de padres inmigrantes, recuerda que el 19 de Diciembre de 2017, estaba trabajando con su papá en un rancho de Benavides, arreglando maquinaria agrícola y estando a punto de terminar, un tractor explotó en su cara fracturando su cabeza.
Sin perder el conocimiento y bañado en sangre sintió que Jesucristo lo cargaba mientras escuchaba la voz de su papá que le decía: vas a estar bien ya viene la ambulancia; y la ambulancia llegó pero las heridas eran de muerte y tuvieron que transportarlo en helicóptero a un hospital de Corpus Christi donde lo atendieron. Jesús dice que no recuerda nada de su transportación y hospitalización, solo que entre sueños escuchaba a dos o tres personas que rezaban por él pidiendo por su vida y su salud.
Padeciendo todavía dolores de cabeza muy intensos –indescriptibles- lo dejaron salir del hospital a su casa donde sus padres le pidieron al sacerdote de su parroquia que le ungiera el oleo de los enfermos.
Dentro de su gravedad se daba cuenta, del poder de la oración, pues mucha gente oraba alrededor de su cama. Pasaron unos meses y en marzo del 2018, por insistencia de una feligresa y de sus padres, asistió a un retiro espiritual de sanación interior, pues quería darle gracias a Dios por salvarle la vida.
Al finalizar el tercer día, dice Jesús, que sintió de golpe todo el amor que Dios le tenía y que se expandía hacia sus padres y familiares que lo esperaban al concluir el retiro.
A esta primera experiencia le siguieron otras en donde sintió el llamado a servir y dar aliento y consuelo a otras personas.
Gloria Romero | For STC |
–“El tiempo que he vivido cerca de Dios, ha hecho que nazca en mi esa necesidad de hablar con los jóvenes, porque veo en sus rostros la insatisfacción, el miedo, la infelicidad, el vacío espiritual. El Espíritu de Dios me habla y me motiva para comunicarme y confortar a las personas, a quienes comprendo porque hace tiempo yo me sentía igual. -Lo que yo he experimentado en mi relación con Dios, dentro de la comunidad de Fe, me ha dado tanta felicidad que quiero que todos la vivan- dijo Jesús y añadió; yo trabajo en una funeraria, y diría que no es el trabajo que todo mundo desea, pero a mi, en lo personal, me ha dado muchas satisfacciones.
“El otro día me habló por teléfono una señora a la que le habían matado a su hijo y se sentía muy mal; me pidió que si podía llevarle al coche unos documentos que tenía que recoger y así lo hice. Al darle los papeles ella me dijo, con lagrimas en los ojos, - gracias por todo lo que han hecho en los servicios para mi hijo.- Fue un acto muy sencillo donde sentí que la conforté, y ella me correspondía con su gratitud.”
Por su parte María Pacheco, continuó: diciendo. “A mi me ha tocado ver el cambio de mucha gente después de participar en un grupo de oración, o en una vigilia de adoración al Santísimo o después de un retiro. Las personas entran de una manera y salen de otra, lo he palpado primero en mi persona y después en mi familia. Dijo María.- y añadió –“doblando rodilla en oración profunda pedía por mi esposo quien fue para mi la persona más reacia en acercarse a la Iglesia, pero quien después de vivir un retiro, cambio la lata de cerveza siempre en su mano por un rosario, dijo María.
El lema de ese retiro era “Vengan a mi todos los que están cansados y agobiados que Yo los aliviaré” (Mt 11:18). -Y así fue, -“Si te acercas a El, si lo buscas, se establece una relación y una comunicación con Cristo que te llena de Su Amor, entonces, se forma una hermandad, donde tus problemas son los problemas de todos y las experiencias milagrosas de Dios en uno, también se comparten. Nace una vocación de servicio y ayuda hacia los demás, que te enseña a caminar con Cristo.
La familia de Leticia y José Isidro Villa dan testimonio de cómo el encuentro con Cristo ha traído felicidad a su vida.
José dice que ya estaba harto de sufrir, y de tratar de cumplir con todos. Iba a Misa los domingos, trabajaba arduamente, en construcción y no le alcanzaba ni para comprar las medicinas de su esposa, que desde niña, padecía epilepsia, hasta que un día, en donde sintió que ya no podía mas, decidió inscribirla en un retiro como una última esperanza, pues la ciencia médica no le ayudaba suficientemente. La experiencia de ese acercamiento a Dios transformo su vida; ya no les gritaba a los niños, ya no estaba triste y decía: el Señor me curó.
José y Leticia Villa con su Bebe Samara, son parte de la comunidad de Fe en Alice y comparten los milagros que El Seño ha hecho en sus vidas. No se cansan de dar su testimonio. Gloria Romero | For STC |
–“A los retiros, llega uno muy lastimado por tantas cosas negativas que le pasan por la vida, que no sabe uno como interpretar, ni donde dejarlas. –Dijo José quien recuerda que fue muy lastimado desde niño, y vivía siempre muy inseguro. Dice que cuando tenía 5 o 6 años sus abuelitos, marcaban muchas diferencias entre él y sus primos, que lo hacían sentir menos, como la oveja negra de la familia.
–Un día uno de mis primos estaba tomando agua embotellada y me ofreció un vasito; me dio mucho gusto poder tomar agua limpia, ( porque yo bebía agua sucia de los charcos pues vivía en un rancho) y que llega mi abuelita y me la quita diciéndome que esa agua era para las visitas y a cambio, me dio del agua de una tina en la que bebían las gallinas.
Yo me preguntaba por qué me pasaba esto.
Después, cuando me casé lleno de amor por mi esposa, fue muy difícil para mi ver las crisis que sufría y escuchar las críticas de la gente.
¡Nosotros buscábamos un milagro!-
Ese milagro ocurrió a través del encuentro con Jesucristo en un retiro de sanación interior, donde vivieron y aprendieron a ver los milagros de Dios en sus vidas, y el privilegio de tener a su familia.
A pesar de que Leticia no debía embarazarse por las consecuencias que los medicamentos pudieran hacer en sus hijos, sucedieron tres embarazos. En cada uno de ellos, los médicos le aconsejaron abortar.
La ultima niña vino a su vida como “una promesa de Dios” y le pusieron por nombre Samara, que significa eso precisamente, promesa de Dios.
En su testimonio Leticia cuenta que estando de rodillas frente al Santísimo, Dios le habló y le regalo esa visión de un nuevo bebe en su vientre. Esa niña nació sin problemas y muy sana, para decirle al mundo que con Dios todo se puede.
El cambio en la vida familiar de José y Leticia ha dado fruto pues su confianza y comunicación con Cristo es fuente de inspiración para sus hijos que quieren compartir esa paz y ese amor de la familia con sus amigos de la escuela. Así se cumplen en la familia de Leticia y José como en los miembros de otras comunidades de Fe, la frase evangélica “Pide y se te concederá, busca y hallarás” (Mt 7-7).
Si desea orientación sobre estos retiros se puede comunicar con María Pacheco al Tel. (361) 207-0395.